1 Ciudad Resiliente: Retrospectiva y Proyección de una Ciudad (In) Vulnerable

Ciudad Resiliente: Retrospectiva y Proyección de una Ciudad (In) Vulnerable es una publicación del Gobierno de la Ciudad de México, a través de la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil de la Ciudad de México.


Una tarea relevante Ciudad Resiliente: Retrospectiva y Proyección de una Ciudad (In) Vulnerable.


Ciudad Resiliente: Retrospectiva y Proyección de una Ciudad (In) Vulnerable es una publicación del Gobierno de la Ciudad de México, a través de la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civilde la Ciudad de México.


La Ciudad de México (CDMX) es conocida por sus múltiples complejidades urbanas y sociales; sin embargo, se destacan tres grandes desafíos.
En primer lugar, la Ciudad de México es el símbolo de una dramática transformación geográfica: de un territorio lacustre a un paisaje de expansión urbana. Paradójicamente, la ciudad se enfrenta, simultáneamente, a escasez de agua y a inundaciones periódicas.

En segundo lugar, su sismicidad se debe a que se encuentra dentro del sistema volcánico denominado Cinturón de Fuego, que abarca los alrededores del Océano Pacífico. Y, finalmente, existe una notable disparidad socioespacial entre las zonas orientales y occidentales, en términos de calidad de vida y acceso a los servicios e infraestructuras urbanos.

La Ciudad de México históricamente ha tenido una relación cercana con el agua. Desde los ríos que alimentaban el Lago de Texcoco, hasta lo que hoy es una megaurbe, la ciudad ha registrado inundaciones constantes. Tan solo la inundación de 1629 trajo consigo los trabajos de desecación del lago, éstos estaban basados en la construcción del sistema de desagüe1, que más adelante alimentó el crecimiento urbano hasta convertirse en la quinta aglomeración urbana a nivel global.

La cuenca alojaba cinco grandes cuerpos de agua, en la temporada de estiaje, y se convertían en uno durante la temporada de lluvia. Las inundaciones estacionales eran parte de la ecología de la cuenca. Las poblaciones prehispánicas desarrollaron un entendimiento complejo de su territorio, elaborando sistemas hidrológicos como albarradones, diques y chinampas.

Mientras la configuración urbana prehispánica intentaba adaptarse a los regímenes hidrológicos, el modelo urbano español veía a las inundaciones estacionales como una amenaza para la dominación sobre la recién conquistada capital azteca. Por esta razón, los gobernantes españoles decidieron desplegar una serie de estrategias ingenieriles para drenar progresivamente la cuenca.

Estas soluciones de gran infraestructura comenzaron una cadena irreversible de procesos que contribuyeron al cambio en la identidad de la Ciudad de México, de un paisaje lacustre a una megaciudad. Con el surgimiento de innovaciones técnicas, la infraestructura de gran escala se convirtió en una solución cada vez más frecuente para el continuo esfuerzo de expulsar agua de la cuenca.

Ciudad Resiliente: Retrospectiva y Proyección de una Ciudad (In) Vulnerable

Hacia mediados del siglo XX, la ciudad comenzó a expandirse rápidamente y, con ella, la urgencia de drenar la cuenca, con el objetivo de evitar inundaciones y dar más espacio a la urbanización, se volvió inminente. De 1967 a 1975 se construyó el Drenaje Profundo, un sistema de 68 km de largo de túneles de concreto2 . Sin embargo, la subsidencia provocada por la sobreexplotación de agua subterránea en la ciudad invirtió la pendiente con la que el sistema drena agua del sistema.

A raíz de esto, las inundaciones se volvieron cada vez más frecuentes y se pensó que el sistema necesitaba una expansión aún más agresiva. Si bien se modificó la forma y las capacidades del sistema de abastecimiento de agua y drenaje, se siguió utilizando la lógica de las grandes infraestructuras grises.

La consolidación de una visión urbana que en su vasta superficie descarta todo tipo de agua ha hecho de la Ciudad de México una ciudad impermeable (Ciudad Resiliente: Retrospectiva y Proyección de una Ciudad (In) Vulnerable). El sistema de drenaje no se da abasto para el desalojo de los grandes volúmenes de agua que recibe año con año, pues no tiene capacidad para sacar el agua que traen lluvias superiores a 30 milímetros y que se presentan tres veces cada mes durante la temporada pluvial3 . Este problema se traduce en una multiplicidad de encharcamientos e inundaciones que conllevan un impacto socioeconómico insostenible.

En la actualidad, la enorme extracción los recursos hídricos del subsuelo –dos terceras partes de la demanda se cubre por este medio– ha contribuido a un fenómeno denominado subsidencia. Espacialmente hablando, la subsidencia ocurre en las zonas de depósitos aluviales o, en otras palabras, en el área que ocupaba el antiguo lago.

De acuerdo con su geografía, el territorio sísmico de la Ciudad de México se encuentra en una zona de subducción4 ; es decir, en el encuentro de placas tectónicas. Esto hace que el territorio de la ciudad sea particularmente vulnerable ante peligros geológicos, como, por ejemplo, los sismos. El suelo de la Ciudad de México se divide en 3 zonas: lomerío, transición y lacustre. Por las características del suelo, las zonas de transición y lacustre son las que tienen mayor peligro sísmico.

Esto ha sido evidente en los terremotos de 1985 y 2017, como se detalla más adelante en este documento.
La zona de laderas presenta peligros por remoción en masa, ya que se han urbanizado zonas de alto valor ambiental. Todos estos fenómenos presentan retos fundamentales para el desarrollo, por lo que resulta indispensable vincular las estrategias de mitigación y prevención de riesgos con la planeación urbana.

En los últimos años, la Ciudad de México ha invertido numerosos recursos para introducir el concepto de resiliencia en la agenda urbana, como uno de los asuntos transversales más importantes del momento para hacer frente a los enormes retos de la crisis climática. Dentro de estos esfuerzos, destacan los siguientes:

a) la Estrategia Local de Acción Climática 2014-2020 y el Programa de Acción Climática 2014-2020, elaborados por el Centro Mario Molina, los cuáles son un instrumento en el que las dependencias del gobierno de la CDMX colaboran con medidas en ejes estratégicos para atender los posibles impactos del cambio climático, la Estrategia de Resiliencia, elaborada por la Agencia de Resiliencia (hoy Dirección General de Resiliencia dentro de la SGIRPC), en el marco de la plataforma financiada por la Fundación Rockefeller y los gobiernos locales: 100 Resilient Cities, y

c) Hacia una Ciudad de México Sensible al Agua (De Urbanisten, 2015), que explora el papel de los espacios públicos como infraestructura para el manejo de agua de lluvia a partir de un entendimiento geográfico de la ciudad

b) En el contexto de los retos del siglo XXI y de los impactos de la crisis climática, este documento presenta una perspectiva en torno a los temas más apremiantes para la resiliencia de la ciudad; muestra un panorama general y el entendimiento de los peligros actuales; tiene como objetivo informar y promover la conciencia colectiva en materia de prevención y mitigación de riesgos. Para ello es crucial entender transformaciones urbanas pasadas5 y plantear qué nuevas herramientas y tecnologías nos permitirán planear la resiliencia y el futuro.

La visualización de la información ayuda a entender los procesos antropogénicos históricos que transformaron la geografía hídrica de la Ciudad de México, así como los riesgos y vulnerabilidades que todo ello implica. Finalmente, el documento explora toda una dimensión de asociaciones sociopolíticas para visualizar cómo se ha respondido en los momentos de impacto sísmico (como los sismos de 1985 y 2017) e integra una breve historia y análisis en relación con las constantes inundaciones en la Ciudad de México

Este análisis (Ciudad Resiliente: Retrospectiva y Proyección de una Ciudad (In) Vulnerable) sugiere que el entendimiento del territorio es un factor definitorio del futuro de la Ciudad de México.

El porvenir de la ciudad enfrenta múltiples retos en torno al acceso al agua, dotación de servicios, equipamientos y vivienda asequible; a la vez que la ciudad mitiga los enormes desafíos del cambio climático y se prepara ante los diversos riesgos que en ella acontecen. Todos estos desafíos requieren un enfoque integral que logre entender pasado y presente para vislumbrarposibles soluciones.

Referencias del artículo Ciudad Resiliente: Retrospectiva y Proyección de una Ciudad (In) Vulnerable.

  1. Louisa Hoberman, “Bureaucracy and disaster: Mexico City and the flood of 1629”, Journal of Latin American Studies, 6, núm. 2 (noviembre de 1974): 211-230.
  2. Sistema de Aguas de la Ciudad de México, El Gran Reto del Agua de la Ciudad de México, (octubre de 2012): 192.
  3. Sistema de Aguas de la Ciudad de México, El Gran Reto del Agua de la Ciudad de México, (octubre de 2012): 192.
  4. Las zonas de subducción son las partes de la tierra donde una losa de la corteza se desliza lentamente debajo de otra.
  5. Para entender las transformaciones pasadas de una forma sucinta, esta investigación parte del estudio Medium-scale Redevelopment Districts as a Model for Sustainable Water Management in Mexico City. Harvard University y Mexico Innovation Fund del David Rockefeller Center for Latin American.
  6. Studies, 2019, que profundiza a detalle la historia de las transformaciones infraestructurales y urbanas que ha sufrido la Ciudad de México.

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